El 4F, quatre anys després

Recordem un cop més el muntatge policial que es va iniciar el 4 de febrer del 2006 i expliquem la situació actual d’una de les persones que encara està presa tot i la seva innociència.

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2 Responses to “El 4F, quatre anys després”

  1. Dr. Deseo ha dit:

    Queridxs rizomas, acabo de escuchar la repetición del programa sobre lxs detenidxs del 4F y la situación de Rodrigo Lanza que se ha expuesto nos ayuda a reflexionar, una vez más, sobre el espacio penitenciario.
    A pesar de las que me parecen algunas dudas en la explicación de la aplicación del reglamento penitenciario, como por ejemplo que sí se puede entrar a prisión con una clasificación de primer grado, pues dicen que la clasificación, vendría determinada “por la naturaleza del delito”. O también, desconozco la existencia “legal” de lo que llamamos cuarto grado, que es la expresión que utilizamos quienes estamos fuera, para designar a esta llamada libertad. El desconocimiento no presupone inexistencia.
    Por lo demás, destacar la importancia de los equipos de tratamiento y su papel fundamental. Cuando Rodrigo es transparente frente a la psicóloga, quienes forman la junta de tratamiento que mienten constantemente a las personas presas, consideran que éstas mienten porque estos profesionales así lo hacen como norma. Su lógica es que si ellos como profesionales mienten, las personas presas también lo hacen.
    No es del todo cierto que la clasificación de Rodrigo como antisistema, no se ajuste a ningún criterio psicológico, pues en los DSM existe el diagnóstico de “asocial”, que se ajusta a lo que ellos consideran que es un antisistema. Lo que se me antoja como importante, es esa sustitución de un término por otro, algo que nos puede alertar de cómo lo penal y lo terapéutico se diluyen y se ponen al servicio del propio sistema de castigo.
    Lo que le están haciendo a Rodrigo, considero que se trata de una experimentación, de una prueba piloto para ver cómo el sistema puede neutralizar a las posibles personas presas con convicciones políticas que no se adaptan a sus protocolos. La psicología se está utilizando ahí, desde una orientación conductista progresada y no al uso habitual en el espacio penitenciario, y sólo reconociendo y entendiendo este funcionamiento, se le puede dar una respuesta que la desenmascare y le haga entrar en contradicción y se retire para ver cómo puede abordar las respuestas inexperadas.
    A Rodrigo se le exige el reconocimiento de culpa, porque sin ese acto de “contricción”, no se puede manipular su conciencia y su conducta. No importa si es o no el autor del hecho, sino obtener de él un reconocimiento de algo que no ha hecho para exhibirlo como un trofeo y hacerle sentir a él que su voluntad también está en las manos y en los deseos de sus raptores, porque interiorizando ese sentimiento, el sujeto está completamente sometido.
    En fin, que debería de reescuchar más veces los comentarios de los familiares, porque más allá de todo esa forma con la que enmascaran, hay un fondo muy revelador de qué estrategias están utilizando…
    Un besote muy grande para los insignes doctores y las insignes doctoras, becarias y demás especies rizomáticas